Frontera urge de refugio público ante crisis por rescate de 53 caninos
La saturación de los albergues civiles en la Región Centro de Coahuila obliga a activistas a exigir la creación de un Centro de Bienestar Animal en el municipio de Frontera.
La saturación extrema de los albergues temporales en la Región Centro de Coahuila, agudizada tras el reciente resguardo de 53 perros, ha dejado en evidencia la urgente necesidad de contar con infraestructura pública en el municipio de Frontera. Activistas de la zona demandan la creación de un espacio gubernamental que asuma la responsabilidad de la protección animal, hoy sostenida por la sociedad civil.
Ana Márquez, presidenta de la Fundación MILMA A.C. y representante del sector ante la Comisión Estatal de Protección Animal, advirtió que el rescate es apenas el inicio de un largo y costoso proceso. La manutención, la alimentación y los tratamientos médicos veterinarios representan un gasto corriente que actualmente carece de subsidio gubernamental directo, asfixiando las finanzas de las agrupaciones.
Sin un presupuesto público asignado para estas contingencias, asociaciones como MILMA y Siete Vidas dependen de la solidaridad social y del comercio de la localidad. Para solventar las deudas médicas, han tenido que programar eventos recaudatorios como el MUSICAN FEST y la carrera DOGRUN 2026, esta última organizada en coordinación con el Ayuntamiento de Frontera bajo una temática alusiva a la Fórmula 1.
A pesar de las limitaciones, el esfuerzo colectivo ha logrado rescatar de la muerte a ejemplares como Zeus Julio César, un canino que sobrevivió a un estado crítico gracias al financiamiento de los ciudadanos. Asimismo, ante la falta de espacios, el Centro de Bienestar Animal de Monclova tuvo que intervenir solidariamente para resguardar a cinco de los ocho perros que originalmente recibió.
Para los defensores de los derechos de los animales, la solución de fondo para la zona metropolitana no radica en colectas temporales, sino en que el municipio de Frontera concrete la edificación de su propio centro de atención pública. Esta infraestructura resulta indispensable para articular una política coordinada con el Gobierno del Estado, garantizando que el bienestar animal deje de ser una carga exclusiva de la ciudadanía y se consolide como un servicio formal.

